Mª Ángeles – mi historia

Me llamo Mª. Ángeles, tengo 58 años, estoy casada, tengo dos hijos y dos nietos.

Cuando decidimos ir a por nuestro primer hijo, no hubo ningún problema. Dios nos bendijo y me quedé embarazada, y nació nuestra hija. Ella ahora tiene 32 años y también es mamá.

Pasaron 3 años y decidimos ir a por el segundo, darle un hermanito a nuestra hija. No tardé mucho en quedarme embarazada y, a los casi tres meses de embarazo, se interrumpió y tuve un aborto. Pasó como un año y no me quedaba embarazada, decidimos ir al médico. Tanto mi marido como yo nos sometimos a varias pruebas, donde no había ningún problema de importancia.

Eran tantas las ganas de tener otro hijo y queríamos facilitarle el trabajo al Señor, no esperar en Él y en sus propósitos. Decidimos que yo me sometiera a tratamientos de fertilidad.
Empecé con la inseminación artificial, y en la quinta sesión me quedé embarazada. Casi al cuarto mes de embarazo, se volvió a interrumpir y tuve mi segundo aborto. Esperamos un tiempo y volvimos a empezar, pero ya no eran efectivas las inseminaciones. Entonces me propusieron hacerme fecundaciones in vitro.
Fue un tiempo muy duro para mí. Tanta inyección, pero era también, como yo me sentía, sentía como mi cuerpo lo rechazaba. Y así era, porque no era lo que Dios quería para mí, para nosotros. Me ofrecieron hacerme tres fecundaciones, y solo me hice dos porque ya no podía, era ya el rechazo que había dentro de mi.

Pensamos ya que lo que quería Dios era que adoptáramos un niño, y mirando todo lo que conlleva la adopción, que tampoco era lo que quería Dios para nosotros, no era su propósito.


Así fue, en el tiempo de Dios, nos volvió a bendecir quedándome embarazada. Dios permitió que tuviéramos otro hijo, y este hijo es nuestro milagro.


Él nació prematuro, siendo otra amenaza de aborto. Tenía tan solo 6 meses de embarazo. Fue también otro tiempo muy duro, estuvo a punto de irse con Dios.


Pero Dios quería mostrar su poder sobre nuestra vida y hacer un milagro tan grande. Este es nuestro hijo Samuel, que ahora tiene 18 años.

Como dice la Palabra de Dios, la Biblia:
«Nuestros tiempos no son los tiempos del Señor, sus pensamientos no son nuestros pensamientos.»
Isaías 55:8

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